Verbos
¿Jugamos? Resume con un verbo cada década que has vivido y las que vivirás.
Si hemos trabajado juntos, sabes que una de mis preocupaciones es pensar en el largo plazo desde el principio. Impacta directamente en la coherencia, la velocidad y los costes.
Esta cualidad me lleva —sé que actúo mal— a no festejar demasiado los cumpleaños. Desde la treintena, celebro décadas. Fue el momento en el que entendí qué era lo importante, qué hacía bien, qué podía mejorar y qué no. Sabía construir, pero no disfrutaba escalar. Sabía motivar en petit comité, pero me incomodaba hablar en público por una combinación de timidez e impostura que he aprendido a gestionar hasta llegar a inspirar.
Prioriza los verbos a los adjetivos. Cuando una empresa se autodefine como innovadora o humana, está decorando. Un verbo trabajado a conciencia, en cambio, fija una mentalidad que puede definir desde las estrategias hasta los comportamientos.
¿Cómo diseñar propósitos y misiones accionables? Investiga, diagnostica y sintetiza todo en una frase de cuatro a seis palabras que empiece por un verbo que contagie ambición realista. Elige tus verbos como si fueran tus logos. El lenguaje como identidad.
Esa mañana olvidó mi nombre. El verbo fue cuidar.