Andy Dufresne está cumpliendo dos cadenas perpetuas en la Penitenciaría Estatal de Shawshank. Ha entablado amistad con Red, otro preso que le advierte de que la esperanza es una emoción peligrosa cuando vives enjaulado. Hemos pasado del HOPE de Obama al HATE trumpista de partidos, supuestamente no populistas, que explotan el miedo en una sociedad incapaz de analizar la realidad a partir del consumo de narrativas.

El medio ya no es el mensaje. Es el miedo. El miedismo es la explotación y amplificación sistemática de la existencia con fines particulares. El miedismo, igual que el machismo y el racismo, es un mal estructural que exige rechazo.

Nuestros cerebros evolucionaron para alertarnos de que cualquier crujido en la hierba podía ser un depredador. Hoy esa conexión neurocultural nos empuja a hacer clic. Los medios no tienen una posición en el mundo; tienen un posicionamiento en el mercado. No buscan la verdad: buscan la rentabilidad. Las suscripciones agravarán el problema. Del “Que vienen los socialistas” de 1982 a “Que viene la ultraderecha” en 2026 para ocultar responsabilidades obvias.

Las clases medias viven peor en España, por mucha métrica macro engañosa que se empuñe. El fin no justifica los medios.

Andy se escapó.