Hoy es el Día de Andalucía. La geografía es una trampa. La patria que merece defenderse es la infancia. La inocencia valiente. La escasez ilusionante.

La escasez ha sido históricamente el motor de la economía: la escasez de tierra, de capital, de trabajo, de información. La abundancia, en cambio, se celebra como síntoma de progreso. Pero ¿qué ocurre cuando lo abundante no es el trigo, sino la inteligencia?

Subyuga leer The 2028 Global Intelligence Crisis, de Citrini Research. Imaginan un mundo en el que la IA multiplica la productividad hasta niveles insólitos. El resultado no es una fiesta de prosperidad compartida, sino una sociedad extrañamente descompensada: desempleo, mercados en caída y un fenómeno que llaman Ghost GDP, producción que existe en los balances pero no en los bolsillos. Esa es la paradoja de la abundancia. Cuando un recurso se vuelve prácticamente ilimitado, su valor tiende a cero. ¿Miedo?

Pon foco en las narrativas, que siempre deciden qué construiremos. «La meritocracia no existe» es tan asfixiante como el aceleracionismo. Se está redactando un nuevo contrato social en el que vamos a Estados populistas con relaciones oscuras entre lo público y privado. ¿Qué hacer? Derrochar coraje.

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