Hoy ha sido el primer día completo después de la vuelta. Ha sido eterno. El ayuntamiento en BCN comienza a montar las luces de Navidad. Se han dado prisa.
A media tarde he vagabundeado entre los feeds por automatismo, por rutina adquirida. Si ya de por sí hablo poco, hoy apenas he cruzado palabras con los compañeros.
Me ha emocionado un email del amigo Daniel en el que me contaba la historia de su familia, y la de Soledad, su madre: una modista con 80 años, digna de admiración. Desconocía que estuvo preso 10 años en aquella Argentina oscura.
Hoy le han cambiado de habitación. Los médicos piensan que puede coger frío. Insisten en ponerle la bata. No tardará en bajársela a la barriga. No saben que toda su vida ha dormido con un pijama corto.
“Las noches en la verea, aquello sí que era pasar frío…“.


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