La desventaja principal de un vendaje compresivo a una escayola es que las visitas no te pueden firmar en ella. Pero hay otra, no tenida en cuenta lo suficiente, menospreciada por la industria de la venda; y es que si tienes un perro que suelta pelo por todas partes: ¿cómo haces para que el traumatólogo no piense que les has “cogido” más cariño de la cuenta?
¿A ver si un lumbreras inventa algo!


Rapa al perro ;)
Quién puede llevarlo viene de noche y ya está cerrado. Tendría que llevarlo el sábado.
Aunque podría llevarlo yo, puedo andar con las muletas y atar la correa en mi…
Los japoneses seguro que lo han probado. :)
Muy simple:
Opción uno: forrar con una tela la venda.
Opción dos: vendar completamente el perro, esté o no quebrado o lesionado.
Opción tres: no ir al médico.
Opción cuatro: regalar, mudar, el perro.
Opción cinco: mudarse uno y dejar solo al perro.
Opción seis: mudarse a Japón e investigar in situ las soluciones niponas ad hoc.
Opción siete: pedir ayuda a una sociedad protectora de animales.
Opción ocho: pedir ayuda a una sociedad protectora contra los animales.
Opción nueve: inmovilizar al perro con píldoras y pastillas soporíferas durante el tiempo que dure el yeso.
Opción diez: la anterior, pero aplicada al humano en problemas.
Opción once: educar al médico sobre el verdadero origen del problema.
Seguramente hay más, pero éstas son las que se me ocurren a vuelo de pájaro. Vamos!, que falta imaginación (o sobra venda, o sobra perro).
un abrazo, daniel (no a la venda, claro)
Opción doce (bíblica): córtate la pierna.
Opción trece: Miras al traumatólogo con sonrisa picarona y comentas “Se les coge cariño, ¿eh?”